Frankenstein de James Whale. (1931) Reseña

Frankenstein de James Whale, conocida como El doctor Frankenstein en España, es una adaptación de la obra de teatro de Peggy Webling, basada en la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley.

 

Obra cumbre del género
Obra cumbre del género.

 

En los casi noventa años que han pasado desde el estreno de Frankenstein de James Whale, el cine ha descubierto la sangre, los miembros amputados y todo tipo de monstruos y terrores, así que de la película que conmocionó al público y fue fundadora junto a Drácula (Tod Browning, 1931) del género de terror en general y de la Universal en particular, queda ahora una narración que se escapa de la mera etiqueta de género en la cual apreciar sus matices y su belleza.

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Frankenstein de James Whale está protagonizada por Colin Clive como Henry Frankenstein, un científico obsesionado que desenterra cadáveres con su asistente con el fin de reunir a un ser vivo de partes del cadáver.

Frankenstein de James Whale
Frankenstein de James Whale

 

Que pueda decir esto refleja el mérito de la película porque, indiscutiblemente, Frankenstein se ciñe a las claves del género de terror. Esto es cierto desde el título: solían tomarse de obras conocidas para luego ignorar de forma completa ese supuesto origen literario.

En el caso de Frankentein no hablamos de una adaptación fiel de la obra de Mary W. Shelley, pero sí acepta su premisa: un científico, quien tal y como se le caracteriza, encaja en el tipo del mad doctor, reúne fragmentos de cadáveres para construir un cuerpo al que devolver a la vida.

También el diseño de los espacios, con las diagonales en la casa y las extrañas formas en las estancias y en las escaleras de la torre en la que está el laboratorio, una decantación del impresionismo alemán para construir un ambiente inquietante.

 

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El guión se basa menos en la novela de Mary Shelley que en la adaptación teatral editada en 1927 y escrita por Peggy Webling

 

 

En el elenco aparecen llegados directamente desde Drácula Edward van Sloan y Dwight Frye: el primero era allí Van Helsing, el antagonista del monstruo, y aquí el mentor del Dr. Frankenstein, al que intenta recuperar para una ciencia ortodoxa, lo cual es una mejora para el actor, porque si en la otra película su falta de carisma lastraba su trabajo, aquí su grisura ayuda a explicar su relación con su discípulo; el segundo era allí Reinfeld y mostraba cierta variedad de registros para construir tal vez el personaje más interesante de la película, pero aquí compone al deforme y caricaturesco ayudante del doctor; y con ello se entierra para siempre en personajes pobres y esquemáticos. Y así se fue fijando un star system de serie B que amargaría a quienes lo integraron: actores condenados a repetirse en papeles arquetípicos y vacíos dentro de películas cada vez peores.

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Ahora bien, si las vidas de los artífices de estas películas contienen muchas historias de frustración y tristeza, esto no es exactamente así para los dos grandes artífices del título Frankenstein de James Whale.

Como tantas veces, James Whale no era el director inicialmente previsto. No es tan frecuente, sin embargo, el control que logró sobre la película. Llegado del teatro y apoyado en el éxito de Journey’s End (1930) y El puente de Waterloo (1931), impuso varias de sus ideas para el diseño de producción contando con varios colaboradores de mérito, como Kenneth Stricfaden para diseñar el icónico laboratorio o Jack Pierce para dar forma al monstruo con su maquillaje.

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Gracias a su fortuna personal pudo dirigir lo que quiso y retirarse cuando dejó de interesarle lo que le ofrecían. Y así, aun jovén, abandonó el cine. El monstruo es Karloff. Y del mismo modo que en los créditos iniciales una interrogación sustituía su nombre, aquí no ha aparecido hasta el quinto párrafo. Pero todo gira en torno a él. Su aspecto inolvidable, sus movimientos… una interpretación muda y lastrada por los mil impedimentos del disfraz que es, sin embargo, excelente y supuso la popularidad para un secundario de pronto convertido en el gran icono de la Serie B y el terror.

Frankenstein de James Whale esta producida y distribuida por Universal Pictures, generó una serie de secuelas y spin-offs en la figura del doctor, convirtiéndolo en uno de los monstruos más famosos y perdurables del cine.

El título es el nombre del doctor Frankenstein, científico cuya epopeya seguimos desde el momento en que empieza su experimento decisivo hasta que él y su creación se enfrentan al final.

El triunfo de un científico obsesionado con lograr lo que nadie concibe, el propio dominio sobre la vida, y casi destruido por su éxito, aunque al final de la película una trayectoria feliz podría abrirse ante él, felizmente casado y tal vez reconciliado con la Universidad.

James Whale (22 de julio de 1889 – 29 de mayo de 1957) fue director de cine, director teatral y actor inglés, pasó la mayor parte de su carrera en Hollywood.

Pero todo empieza ominosamente en un cementerio donde el doctor y su ayudante roban un cuerpo a cuyo entierro hemos asistido, antes de ir a por el de un ahorcado y llevarse ambos a la torre del doctor, donde el doctor completará el cóctel con un cerebro que debería haber sido el de un sabio pero que por la torpeza de Fritz es el de un asesino. La torre recuerda al castillo medieval, pero en su interior alberga terrores engendradospor la ciencia.

En la primera parte de la película, su prometida, sus familiares y amigos y su profesor, todos burgueses amantes del orden, tratan de evitar que el doctor consume su obra porque no sospechan lo que persigue, pero sí aprecian su vida desordenada. Todos fracasan y tanto trabajo tiene su culmen en el icónico grito (que merece, claro, la versión original) que refleja el apasionado triunfo del doctor Frankenstein: It´s alive!

La música pasional, fúnebre y tremebunda configura una de las propuestas estéticas en Frankenstein de James Whale, más llamativa en los últimos siglos.

Ese ser monstruoso que ha creado ya no es visto por espectadores de los primeros años treinta que aún disfrutan la novedad del sonoro y están descubriendo el terror en la pantalla. Con todo lo que ha pasado desde entonces, en el cine y fuera de él, conociendo al gran Boris Karloff como el entrañable icono de Frankenstein la momia y multitud de películas de serie B durante décadas, percibimos al monstruo como la víctima.

 

Un ser distinto que en laboratorio es un objeto de estudio; en el calabozo un ser (aparentemente) indefenso frente a las torturas de Fritz; y en la calle alguien a quien atacar sin que él llegue a comprender nunca la razón.Y así, mata.

El doctor se ha reconciliado con su profesor, quien está a solas con el monstruo para estudiarlo. Lo han sedado, pero despierta antes de lo previsto y sorprende así a quien iba a destruirlo. El monstruo mata para escapar. Eso es más evidente cuando mata a Fritz, quien le tortura en el calabozo, con fuego incluso. Y mata a una niña.

Una escena censurada porque se muestra abiertamente cómo sucede todo. Pero ese conocimiento nos ayuda a entender a la criatura: monstruo y niña empiezan a jugar, hasta que él la mata porque quiere seguir jugando y porque no entiende.

Una escena bellísima, cruel y triste que da paso al sobrecogedor travelling donde acompañamos al padre con el cadáver en las manos, interrumpiendo el festejo en el pueblo según avanza. Es el festejo de la boda de Frankenstein.

Tal vez su retorno a una vida normal, hasta que lo trunca la muerte. Es entonces cuando se desencadena la crisis final: el monstruo se convierte en criatura inocente y a la persecución final en algo terrorífico, pero de una forma completamente distinta a como pudo entenderlo el público original.

Es la persecución del distinto por una jauría humana, que no acaba en linchamiento porque llega la destrucción con uno de los incendios más recordados de la historia del cine.

El memorable final y cierre de una peripecia de pesadilla, con un ser que parece haber usurpado el nombre a su creador porque la mayoría de la gente piensa en la criatura cuando alguien conjura el nombre del doctor: Frankenstein.

Frankenstein (James Whale, 1931)
Frankenstein (James Whale, 1931)

La película se estrenó en la ciudad de Nueva York en el Mayfair Theatre el 4 de diciembre de 1931, y recaudó $53,000 en una semana.


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2 pensamientos sobre “Frankenstein de James Whale. (1931) Reseña

  1. Bonita e interesante reseña. Esta película la ví en los tiempos ya muy lejanos de ni niñez y no he vuelto a ella desde entonces. Creo que intencionadamente. Ahora es momento de volverla a ver con otra mirada totalmente distinta. De recordarla y disfrutarla con la mochila ya más cargada de experiencias cinematográficas.

    1. Gracias por tu comentario, yo tengo que decirte que no la vi nunca, tengo que ponerme al día en los clásicos de terror, y nuestro compañero Fer con la reseña me hizo ganas de verla!!! Será por cine verdad amigos míos…

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