El cuervo, 1943. Clouzot – Reseña

Carátula de El Cuervo, Clouzot. Reseña en SéptimoyNoveno

El Cuervo es cinismo que surge del noir estadounidense. Es la fina línea que separa el bien y el mal por derecho crítico, dejando al descubierto a un sociópata que se ve a él mismo como un justo pilar de la sociedad.

 

 

Cuando se estrenó el título en 1943, Hollywood bailaba al son de la censura con el Código Hays. Esta ley estipulada entre la década de los 30 y finales de los 60, lo que no estaba permitido, el código era tajante, no a desnudos, armas, palabras oscenas… La libertad de expresión y las libertades esenciales estaban coaccionadas, rígidas. Dando pie a la imaginación para esquivarar y desarrollar un buen guión, Eran tiempos de absurda obcecación adecuada a las circunstancias del momento.

 

Clouzot se las ingeniaria para eclosionar instrumentalmente el guión como cabía esperar en él, a través de una narrativa que revelara pequeños secretos en dosis prudentes, su propósito suscitar intriga. La película había sido tachada de inmoral por la prensa clandestina y comunista como un desprecio al pueblo de Sena. Tuvo que soportar los ataques franceses y caminar por la cuerda floja, era el peaje al trabajar bajo el control alemán.

Los tintes aliñados de corrección política en aquel período estaban justificados por la ocupación alemana. La película levantantó mucha polémica, cuando lo único que pretendía Clouzot era hacer cine.

 

 

El marco tópico del argumento es un pueblo que esconde multitud de secretos inconfesables pero disfrazado de aparente normalidad. Un pueblo de provincias a la sombra de una idiosincrasia que podía habitar en cualquier lugar.

 

El contexto es clave para apreciar la grandeza de El Cuervo, una lectura desesperada destacada sobre la letra negrita de un bolígrafo envenenado, que remite un anónimo junto a la imagen de un cuervo. Una serie de cartas dirigidas a casi toda la población de carácter crítico, sembrando la sospecha colectiva. Elevando a la superficie la realidad del ser humano, la paranoia, el rencor y la sospecha de un médico local.

En El Cuervo los habitantes parecen honestos, pero una epidemia psicológica dejará los secretos a la luz.

 

 

Le Corbeau título de origen en el país galo, fue una de las películas más controvertida por su fria visión y misántropa de la naturaleza humana. Su disección despiadada y el entorno incongruente describe ambiguamente una ciudad cualquiera llamada Peyton Place; ambientada en el principio del siglo XIX e intrincada en giros acusadores y retorcidos. Te sugiere un sospechoso, un médico insolente que intenta esconderse de un pasado problemático. El blanco y negro de la cinta deja la fotografía con suficiente luz para ver el lado siniestro y la doble moral enfrangada en el miedo de la Francia profunda.

Un cuadro costumbrista lleno de un raro cinismo, concentrado en las relaciones humanas con sórdidos arreglos, tapados en un manto de infamia.

 

 

La primera versión la escribió Louis Chavance (1907 – 1979) guionizó la historia inspirado un hecho real ocurrido en 1917. Planteaba un debate propiamente filosófico, Clouzot adaptó la historia dándole forma y un discreto humor acompañando el expresionismo cinematográfico, Manejaba muy bien los primeros planos, para captar toda la tensión en los rostros de unos habitantes crispados y aterrados, en actores donde la interpretación y la mistificación van de la mano.

 

El director detrás de la cámara no sólo demostró su habilidad con el suspense, ya lo hizo con El Salario del Miedo y Las Diabólicas. El respeto por los detalles nos implicó a todos en los 92 minutos de la película, una apasionante visión muy pesimista de la sociedad que se esconde en todos nosotros, te asombrará.

 

 

 

 

Te recomendamos… El salario del miedo, Las diabólicas, Asesinato por decreto, La bestia humana o Rififi.

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