La bestia humana. Jean Renoir – Reseña

La bestia humana es un clásico del cine francés donde el peso del destino no deja ninguna esperanza.

Imagen de dos protagonistas esenciales en la película: actor y locomotora.

La Bestia Humana es un crudo retrato de la condición humana basada en la novela homónima de Émile Zola. En las proximidades de Paris y Le Havre.

 

Imagen de dos protagonistas esenciales en la película: actor y locomotora.

 

La saga de los Rougon-Macquart de Émile Zola encierra una compleja historia familiar. La bestia humana, más bien podríamos definirla como un gran relato de personajes individuales. Constituyendo un bastidor sobre el cual diseccionó con mirada impecable las miserias que se ocultan. La supervivencia miserable marcada por el alcohol y la manipulación. Finalmente un caldo de cultivo en el que se gestan los grandes problemas adicionados con la herencia genética, que lastrarán los miembros de sucesivas generaciones, revelando una fecundidad malsana.

Jean Renoir vincula el hombre y la máquina representando de manera soberbia la memorable escena de apertura. Este gran clásico de corriente poético-realista, nos retrata el maridaje entre el trabajador Jean Gabin y su locomotora, desde un punto de vista de carácter febril. El de una pasión amorosa que rápidamente se convierte en un drama de locura autodestructiva.

Un clásico del cine francés con una formidable belleza sobre las vías de una locomotora. Donde el peso del destino no deja ninguna esperanza.

La bestia humana es una magnífica obra muy influenciada por el cine mudo. También con personajes de psicología profunda y detallada, dando fuerza al tormento preso de impulsos asesinos realmente aquejosos en actitud de opresión. El protagonista Jacques Lantier (Jean Gabin) hijo de Gervaise y Naná, es un hombre serio, trabajador y entregado por completo a su oficio de maquinista. El guión tambien nos muestra un hombre que no se atreve a amar, teme la vertiente más oscura que le inspira estar cerca de una mujer. Sin que pueda controlar el círculo vicioso de sus propios demonios.

El impresionismo de Renoir se muestra muy cómodo en un espeluznante naturalismo.

La fotografía en blanco y negro realza una paranoia monomaníaca, fermentada en la pasión que se va apoderando de la voluntad. Una brutalidad primitiva filmada en los tonos gris del carbón y el sucio polvo. Finalmente desde que la locomotora ingresa en un túnel hasta el desbordamiento del amor entre Lantier y Séverine (Simone Simon). Con un conjunto de circunstancias descritas, mostrando en ella a una seductora diabólica.

La música de Joseph Kosma respalda y pone tono a cada momento de tragedia responsable de la locura asesina de atavismo y alcohólismo. En un escenario de itinerante amoroso y codicioso. Por lo tanto el encuadre, la fotografía y la iluminación, la movilidad de la cámara, especialmente durante la secuencia inaugural que es donde revela todo su poder. Es una larga apertura sin diálogo, magnificando el talento habitual de Renoir.

Porqure es verdad que el metraje esta vagamente confrontado a la comprensión y conducción de la historia si no la leíste. Por lo tanto Renoir tiene problemas para enfrentarlo y desarrollarlo, Lo hace de una manera muy teatral y congelada muchas veces. La trama final poco tiene que ver con la novela de Zola, de manera similar posee unas cualidades muy representativas del cine negro, con muchas cicatrices de la censura militar. Fue rodada en 1938 por lo tanto ponemos en relieve una época con una importante corriente de realismo poético, crucial en la historia del cine francés, añadido de una importante sequía económica. Como resultado el cine de ese período esta cercenado por la censura y las restricciones, Pero aún así, sera cuando germinen las carreras de grandes directores con verdaderas obras maestras.

Cómo una familia, un pequeño grupo de seres humanos, se interfieren uno al otro.

Finalmente la película logra crear un ambiente en blanco y negro muy hermoso, iluminando la atmósfera de inseguridades y angustias, el desarrollo del relato, en consecuencia sin ser la mejor obra del cineasta, por lo que desborda una fuerza fría que te atrapa con su estética adornada de múltiples matices. Como resultado merece resaltar entre el maravilloso cine clásico europeo.

 


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