Cabiria de Giovanni Pastrone – Reseña

Cabiria. Séptimo&Noveno

Giovanni Pastrone con la superproducción italiana Cabiria instauró el modelo de cine épico que incluso un cineasta sobresaliente como D. W. Griffith tomó como inspiración para las secuencias babilónicas de la monumental Intolerancia (1916).

Cabiria.-Séptimo&Noveno
Cabiria de Giovanni Pastrone

Cabiria de Giovanni Pastrone (como Piero Fosco). 1914. Con Lydia Quaranta, Marcellina (Bianco), (Carolina Catena), Teresa (Gina), Marangoni, Dante Testa, Umberto Mozzato, Bartolomeo Pagano.

Cuando hablamos sobre Cabiria de Giovanni Pastrone debemos remontarnos a una época donde las grandes producciones italianas ocupadas en recrear la antigüedad clásica marcaban la pauta a seguir por las diferentes cinematografías nacionales.
Sabemos que a Griffith le fascinó la dirección artística de Camillo Innocenti (Luigi Borgnetto) para la obra maestra de Pastrone, hasta el punto de trasladar a Intolerancia sus famosas estatuas elefantinas.
Pastrone no es nuevo en el cine silente cuando escribe, produce y afronta el rodaje de Cabiria -suya es otra gran película épica, La caída de Troya (La caduta di Troia, 1910)-, pero sin duda con ésta alcanza la culminación de su estilo, merced a un perfecto ensamblaje de elementos dramáticos y espectaculares..
Cabiria. Séptimo&Noveno

Cabiria de Giovanni Pastrone.Veamos la sinopsis: El Etna entra en erupción, destruyendo la villa siciliana donde vive Cabiria (Catena) niña con bucles dorados. Su criada Croessa (Gina Marangoni) consigue salvarla huyendo con ella por un pasadizo subterráneo. En la playa, los piratas las secuestran para venderlas en el mercado de Cartago. Allí las adquiere Karthalo (Testa), sumo sacerdote del dios Moloch. El patricio Fulvio Axilla (Mozzato) y su forzudo criado negro Maciste (el estibador portuario blanco Pagano, descubierto y maquillado para el filme), ambos espías romanos, salvan a Cabiria de arder en el templo de Moloch

Entretanto, Aníbal de Cartago (Emilio Vardannes), cruza los Alpes, acercándose a Roma. Más tarde, Sofonisba (Italia Almirante Manzini), hija del General Asdruval (Edouard Davesnes), captura a Maciste y a la niña aunque Axilla consigue huir. Maciste, cubierto de cadenas, es obligado a hacer girar una gran rueda de molino. En Siracusa, el reflejo de los espejos gigantes de Arquímedes (Enrico Genelli) quema las velas de la flota romana.

10 años más tarde, Siface (Alexandre Bernard), rey de Cirta, ha conquistado el trono del Rey Massinissa (Vitale De Stefano), el cual se alía con Roma.

En Cartago, Sofonisba, enamorada de Massinissa, se ve obligada a contraer matrimonio con Siface. El espía Fulvio Axilla regresa a Cartago y libera a Maciste. Una adolescente Cabiria (Quaranta) sirve a Sofonisba. El general romano Escipión (Luigi Cellini) incendia el campamento de Siface. Axilla y Maciste son hechos prisioneros por los hombres de Siface, quienes lo conducen a Cirta. Massinissa conquista la ciudad y así, quedan libres. Escipión quiere hacer prisionera a Sofonisba pero Massinissa no puede permitirlo y le da a beber veneno.

Tras la victoria final de los romanos, Axilla y Cabiria se reunen afectuosamente, con el fiel Maciste como protector de la pareja.

Cabiria, restaurada en 2006, con sus bellos intertítulos poéticos, supuso en la época un gran éxito tanto artístico como taquillero.

Pese a que el libreto, inspirado en la novela de Emilio Salgari, es obra de Pastrone, el realizador, en tareas de producción para su turinesa Itala Film -como coartada intelectual a la vez que ejercicio propagandístico-, ofrece al popular escritor Gabrielle D’Annunzio intervenir en la película. Éste -según se dice, por motivos alimenticios- acepta redactar los afiebrados rótulos que acompañan a las imágenes, definiendo el personaje de Cabiria como “Nacida del Fuego“. Por lo que respecta al gigante Maciste (apodado “Nacido de la Roca” durante la época del péplum, en relación al término “macigno”=rocoso); responde por “Hércules” en el guión original, siendo mérito de D’Annunzio el cambio nominativo que, sin embargo, el dramaturgo entiende como sinónimo de “Ercole“, atendiendo por seguro a Luigi Rusconi en su “Dizionario universale archeologico-artistico-technologico” (1864), donde se menciona como tal a “Macistius”, para más adelante italianizarlo “Maciste“.
A la majestuosidad de los decorados de Cabiria de Giovanni Pastrone, que representan las ciudades deben añadirse los espléndidos efectos visuales y maquetas, obra del español Segundo de Chomón, quien también colabora en la labor camerográfica, junto a Augusto Battagliotti, Natale Chiusano, Vincent C. Denizot, Carlo Franzeri y Giovanni Tomatis. Chomón hace servir pantallas para reflejar la luz natural, creando efectos de claroscuro sobre los rostros. Dinamiza la película con movimientos de grúa y precisos/preciosos travellings, suaves, elegantes, inauditos en la época; recordemos que se atribuye al duetto Pastrone/Chomón la profesionalización de este importante recurso técnico-expresivo.

Chomón, al contrario de Méliès, supo adaptarse a los tiempos y laboró durante años para Itala.

Tras el fabuloso éxito de Cabiria, el “gigante buono” Maciste protagonizaría su propia serie, siempre interpretada por Bartolomeo Pagano.

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