Doctor Strange en el multiverso de la locura – Reseña Cine

0
Josep Ferran Valls

Sam Raimi conoce bien, trasladando con precisión del cómic al cine, el tono y la Marvel «manner«, como bien ha demostrado en su acercamiento al Doctor Stephen Extraño en Doctor Strange en el multiverso de la locura.

Doctor Strange en el multiverso de la locura (Doctor Strange in the Multiverse of Madness, Sam Raimi). EE UU, 2022. Con Benedict Cumberbatch, Elisabeth Olsen, Benedict Wong,  Xóchitl Gómez, Julian Hilliard.
Recientemente, he revisado la opera prima del realizador Sam Raimi, Posesión infernal (1981) así como su secuela inmediata, Terroríficamente muertos (1987), o sea, Evil Dead y Evil Dead 2 -otro día hablaremos sobre los lumbreras españoles que reescriben títulos originales-.

Mucho ha llovido, como suele decirse, desde la puesta en circulación de aquellas originales a la par que granguiñolescas películas de terror fantástico con elementos de «cartoon«

Raimi dirigió una tercera entrega que tuve oportunidad de ver en el cine. En aquel momento distó mucho de agradarme por su humor grueso y la deriva facilona hacia lo fantástico maravilloso. Es cierto que el «stop-motion» a lo Harryhausen se hallaba muy presente en Evil Dead 2, mas en el marco de una trama de horror, por muy alocada que fuera.
Como anécdota, durante la proyección de El ejército de las tinieblas (1992), el joven –entonces yo lo era también– espectador, fan de Evil Dead, sentado a mi lado, tras finalizar la sesión, se levantó de su butaca con vergüenza ajena. Su amigo, jocoso, le recriminaba haberlo traído allí con la promesa de asistir a un espectáculo terrorífico.

El otro género reconocible en la carrera de Raimi es el de superhéroes, entendido desde un cierto «clasicismo«.

Olvidando, por insatisfactoria, Darkman (1990), con todos los honores, le pertenecen la interesante Spiderman (2002) y la casi perfecta Spiderman 2 (2004), sin duda, un hito en ese tipo de películas. El personaje y la serie serían destrozados por las imposiciones de producción en Spiderman 3 (2007), del mismo autor. Algo parecido a lo que sucedió con Batman tras verse obligado Tim Burton a abandonar la tercera entrega de su hombre murciélago por las típicas divergencias creativas con los mandamases.

Lo que más me interesaba a la hora de visionar Doctor Strange en el multiverso de la locura (2022) era, con las pegas que se le pudiese objetar, que nadara entre dos géneros gratos a Raimi. Como hemos hablado, el terror absurdo y el cine superheroico.

En ese sentido, y al contrario de las nuevas entregas del, ahora, niñato Hombre Araña, con Tom Holland, o del Thor ridiculizado por Waititi, no defrauda. Ofrece, por un lado, al Dr. Extraño reconocible por los amante del cómic de Steve Ditko, y, por otro, los elementos de terror fantástico macabro presentes en la trilogía Evil Dead.
Puede que estos últimos provengan del guionista Michael Waldron, pero le van como un guante a Raimi, al Maestro de la magia negra y su, aquí enemiga, Scarlett Witch. El duelo interpretativo Benedict Cumberbatch (Doctor) /  Elisabeth Olsen (Bruja) se agradece sobremanera tanto como el antagonismo entre los dos roles.
No resulta imprescindible, aunque viene bien conocer la primera entrega de Doctor Strange (2016), puesta en imágenes por Scott Derrickson –quien pretendía introducir en la segunda entrega una ficción mucho más oscura, terminando sustituido por Raimi y relegado a labores de productor ejecutivo, supongo que meramente testimoniales-.

El repaso a los personajes de la película inaugural y al drama vivido por La Bruja Escarlata en la serie televisiva Wandavisión (Matt Shakman, 2021), ponen en antecedentes, sitúan al espectador a la hora de encarar la premisa de Doctor Strange en el multiverso de la locura.

 

 

Deseo precisar que la fórmula del macrorrelato la asimilan infinidad de ficciones. Debemos acostumbrarnos a la interacción, por ejemplo, entre cine y televisión. Star Wars, junto a otras muchas franquicias, lo sistematiza, y el UCM, también. El Universo Cinematográfico Marvel se ha desarrollado en sucesivos bloques temáticos, con el clímax que supuso Vengadores: End Game (Anthony y Joe Russo, 2019) y la presente decadencia de la Fase 4.
Una excepción a los despropósitos efectuados por los directivos durante esta fase, buscando la inclusividad pero solo consiguiendo traicionar caracteres como Shang-Chi, Los eternos, Spiderman, etcétera, la encontramos en Dr. Strange en el multiverso de la locura, por sus méritos artísticos y el sabio uso de los universos paralelos, premisa, de todas formas, brindada por la productora interesadamente, para aglutinar todo tipo de conceptos sin necesidad de justificarlos.

Incluso la adolescente América Chávez (Xóchitl Gómez) y el guiño a sus «dos madres» –inclusión obliga-, se describen con naturalidad, sin parecer impostados.

Lo más endeble de la propuesta, junto a los chistes facilones de todos los filmes Marvel, lo supone la introducción de los Illuminati, personajes, por cierto, que poco tienen en común con los originales del noveno arte. Previsibles aunque viables al tratarse de una Tierra paralela. En definitiva, en una historia ya dominada por lo terrorífico, con la sombra del Darkholdlibro arcano que recuerda al Necronomicon de Evil Dead-, con la implacabilidad de la Bruja Escarlata, punteando la ficción, se rompe el tono al presentar a este grupo de superhéroes.
Entre ellos aparece un Profesor X alternativo (soberbio Patrick Stewart): maniobra entendible ahora que la productora posee los derechos de los X Men. El inciso no supone, de todos modos, un escollo insalvable, pues la lucha de los Illuminati contra Scarlett Witch se coreografía de forma espléndida.
Por suerte, vuelve lo terrorífico con Strange poseyendo el cadáver putrefacto de su otro yo muerto y rodeado por espectros que atacan a la Bruja. Otro momento magnífico lo supone la lucha entre el Strange convencional contra su reverso negativo en el mundo destruido donde este mora, con el Darkhold como centro de atención.
Fundamentales para el desarrollo de la trama, no podemos dejar de mencionar los dramas personales de Stephen Strangeincapaz de formalizar la relación con la mujer a quien ama, perdiéndola, y dialogando sin solución con la sosias de otro universo– y Wandasepultada en su propia psique en favor de la Bruja Escarlata, quien desea recuperar a sus hijos, niños irreales, producto de la magia-.

Autor Colaborador

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies