Simón Bolívar. El libertador – Reseña Cómic

El carácter desafiante de Simón Bolívar libertador en la práctica autoritaria del poder, se refleja en el profuso lápiz de Palacios.

 

La época de la emancipación en la América española tiene un nombre, Simón Bolívar, con interrogantes todavía entre historiadores. Las páginas por las que transitamos retrata la biografía de Bolívar, en una sucesión de guerras ancladas de soberanía política y justicia social.

 

El 24 de julio de 1783 nace Simón Bolívar, en Caracas, Venezuela entre una población libre de color en el tono de su piel, eran llamados pardos, resultado del blanco europeo, el negro traído como esclavo y la población autóctona. Simón Bolívar pertenecía a los blancos criollos, fruto del coronel, don Juan Vicente Bolívar y Ponte y doña Concepción Palacios y Blanco.

Te llamarás Simón, -asentó don Juan Vicente Bolívar-.  Como el primer Bolívar que puso pie en las Américas.

 

Simón como político luchó siempre por lograr la creación de la Gran Colombia. República en la que se reunían los territorios que hoy forman Venezuela, Ecuador, Panamá y lo que hoy se conoce como Guayana Esequiba, incluso más tarde Bolivia y Perú.

 

 

Antonio Hernández Palacios y Jean-Pierre Gourmelen dotan de sutil y apretado equilibrio esta novela gráfica, densa narrativamente pero justa en la medida del personaje.

 

Antonio Hernández Palacios (1921), se había entregado a la historieta muy tarde, superados los cincuenta años. Creador de series tales como Manos Kelly (1971) o El Cid… que ha quedado sin terminar. Conoce a Jean- Pierre Gourmelen en 1974 y comienza con él Mac Coy, – un capitán del sur refugiado en México – una serie violenta y muy matizada.

 

 La narración y el trazo se funden en Simón Bolívar libertador, dotando de voz el relato cronológico de un cómic inmenso no solo en el continente, sino también por el contenido.

 

A. H. Palacios perfila y revitaliza el trazo de Simón Bolívar, narrando la independencia de las colonias americanas de la Corona de España, enfrentadas por clases sociales de distintas etnias. J.P. Gourmelen confronta un ciclo complejo con hechos sensibles de aspecto interesante y tinte sombrío, la trama se centra en la vida y hazañas de un héroe que batalla durante veinte años para lograr la libertad de las tierras americanas. Tal situación y resentimiento esparce una vida muy azarosa obligada a comprimirse en pocas páginas compensadas por unos dibujos llenos de vida.

 

El proceso de independencia y la historia, arrastra al dibujante, que adquiere el protagonismo propio de su oficio, con una particular línea narrativa capaz de negociarla en tonos azules y paleta de ocres y rojizos, con una mancha precisa tanto o más que el trazo. El marco popular en la figura de un héroe complejo y con tantas capas de guión cimentado en magnas construcciones históricas, es ahí, donde el dibujo clarifica los hechos con afán de síntesis y oxigenar el conjunto, desde luego sin descuidar la filosofía histórica, y la interpretación del personaje.

 

La complejidad sicológica de los roles representados en viñetas, sugiere páginas de diferentes registros gráficos, y logra sorpredernos con retratos pictóricos y otras veces con dibujos más experimentales y abocetados donde las exageradas gesticulaciones, y ojos desorbitados se entregan hábilmente a actitudes teatrales, muy alejadas de la corriente clara. Todo le sirve para crear una atmósfera de acción entregada al libertador, que consciente, pone al servicio de un mito.

Me supuso una interesante sorpresa gráfica – narrativa, logrando un relato de enorme trabajo en los detalles e historia, incluso hasta el exceso de lo innecesario.

 

El argumento se superpone dentro de las páginas en tono poderoso e icónico, trascendiendo fronteras de corriente humana e histórica. Gourmelen (1934) combina el vigor y la fe inagotable del libertador en sus convicciones, marcando la historia y la identidad de un continente enraizado en escaramuzas, luchas y batallas sangrientas. A pesar de lo que en un principio puede parecer, una suma de historias extraordinarias acreditadas de admiración y estructura precisa; todo ello desborda por el nivel de documentación representanda en las tablas, deudoras de más espacio, tanto por el guion como por la  composición de la página cargada de una narrativa excesiva.

 

El 4 de junio de 1830 Simón Bolívar libertador parece mermado de poder, el clima y la ingratitud de los hombres han hecho una brecha en su alma y cuerpo que parecía de acero. El cansancio se apodera de él y muere la noche del 16 al 17 de diciembre de 1830.

 

 

Finalizamos esta maravillosa obra impresa por Ponent Mon, en un papel excelente y encuadernada en cartoné. Una historia muy clásica con 72 páginas encabezadas por un interesante artículo de Antonio Martín. Una obra indiscutible que acredita tu biblioteca.

 


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