JIM CUTLASS DE CHARLIER Y GIRAUD- RESEÑA

Un país devastado por la Guerra de Secesión devuelve a Jim Cutlass, un veterano teniente vinculado por herencia, de nuevo a Nueva Orleans.

Jim Cutlass. Charlier y Giraud firman otro éxito después de la experiencia acumulada con Blueberry. Repiten colaboración con una serie realmente fascinante, ambientada en los jóvenes Estados Unidos de la segunda mitad del siglo XIX. Debutan en el año 1976 con diecisiete páginas en la revista Pilote. En 1979 publican el álbum completo Mississipi River. Tras un largo silencio de doce años Charlier devuelve a la vida al personaje pero su muerte en julio de 1989 deja el segundo álbum huérfano hasta que Giraud reanuda el escenario con una originalidad muy Moebius guionizando la serie y confiando el apartado gráfico en Christian Rossi con el añadido clima pesado y húmedo de la sureña Luisiana.

 

El primer volumen que recopila Yermo recoge los cuatro primeros álbumes de la saga: Mississippi River, El hombre de Nueva Orleans, El aligátor blanco y Tormenta del Sur.

 

 

Jim regresa para reclamar una plantación de algodón en Cyprus Lodge, un pueblo devastado y empobrecido por la guerra, el cual basaba el rendimiento de su economía en la agricultura bajo unas condiciones de diferencia racial y de esclavitud muy marcado por el Ku Klux Klan y las ceremonias vudú demostrando un género western-fantástico de personajes complejos donde la supremacía blanca queda bajo una patente sofocante con rastro homicida encubierto por las autoridades locales.

La serie resiste a cualquier parecido con Blueberry, el desértico terreno donde se desarrolló las historias de Mike Donovan nada tiene que ver con la húmeda plantación de algodón que comparte el joven oficial sudista con su prima Caroline Grayson, una mujer de innegable belleza y firme carácter reforzado de odio hacia él, por combatir en el frente contrario.

 

El segundo volumen pone punto final a las aventuras de Cutlass con tres álbumes; ¡Hasta el cuello!, Colts, fantasmas y zombis y Negra noche

 

Sus desencuentros con una banda de asesinos racistas, su viva voz en contra de la esclavitud y su fervor a Lincoln marcan la personalidad de nuestro caradura pelirrojo, jugador empedernido y camorrista combativo que solaza la serie con un contrapunto cómico, sin estridencias.

 

El clima mantiene el peso de la historia donde el – norte gana al sur – y se hace dueño de la historia, retratando muchos episodios. La miseria y la suciedad establecida en la viñeta, impulsado por el movimiento y la expresividad acomodan un escenario de colores extraordinarios y con una composición de página muy acertado.

 

Destilado por un gótico sureño, tomaremos prestado el término southern para definir la serie sin encasillarla en un formato predeterminado.

 

El fondo dramático está uniformado en el oeste con escenarios realmente muy buenos de aroma rural y orgullo. Son elementos reconocibles en la profusión del personaje, una figura bisagra entre dos mundos. Un fondo sobrenatural del líder de una secta vudú con marco de naturaleza turbulenta y renglones torcidos de la Babilonia cosmopolita del Mississipi. Embarrando la serie en una ciénaga que parece quedarse sumergida en el esoterismo irreal.

 

Giraud, Charlier y Rossi fueron capaces de sumergirnos en una serie brillante, demostrándonos que conocía perfectamente su oficio. Mezclado la realidad histórica con la vía artística de sobrada personalidad.

 

Desde luego no es la obra maestra de Blueberry pero no puedo evitar deciros que Jim Cutlass es un imprescindible europeo sin temblarme la mano. 


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