Gringos locos de Schwartz y Yann – Reseña

Gringos locos de Schwartz y Yann, rescata una trama conducida con diversión para entender que esta historia no es la biografía de los padres del cómic franco-belga.

 

 

Posiblemente en 1948 Franquin, el padre de Gaston Lagaffe, Morris, el creador de Lucky Luke y Jijé, el autor de Morris. Las leyendas del plumin no se imaginaban lo que Gringos locos nos divertiría, recreando las vicisitudes del éxodo que inspiraría a Yann, cuando deciden cruzar juntos los Estados Unidos. A pesar de ser neutral al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Bélgica se vio forzadas a entrar en guerra a causa de la invasión de las fuerzas alemanas, los flujos migratorios en busca de trabajo y lograr una vida mejor, impulsa a los tres dibujantes belgas a hacer las maletas y buscar suerte en los estudios de The Walt Disney Company, la compañía de entretenimiento más grande del mundo.

 

 

Gringos locos de Schwartz y Yann se tinta de trazos estadounidenses concedidos a la desmesura,  al otro lado del Atlántico los ingredientes en 64 páginas recapituladas y descabelladas, prometen entretenimiento y aventuras insospechadas. La historieta retrata una idea a partir de una anécdota real, perfectamente representada en forma de álbum divertido, evocando unos años determinados. El texto se concentra casi en su totalidad en las viñetas para hacerse un hueco en el mundo de lo real a lo irreal. La forma académica va desapareciendo para rozar la caricatura, que cuenta con infinidad de gags que nos sorprenden por las historias entrelazadas de los protagonistas.

 

Gringos locos de Schwartz y Yann

 

1948. En algún lugar de Nuevo México… Yann y Schwartz exploran la brumosa historia desde Bruselas a Tijuana.

 

Yann descubre a Olivier Schwartz ( 1963) que era un diseñador autodidacta.  Su estilo está inspirado en la línea clara de Yves Chaland. Comenzó en 1983 en el fanzine Plein la gueule pour pas un rond, luego produjo sus primeros cómics para jóvenes en Milán  en colaboración con los escritores Claude Ecken y Christian Goux . Se lanzó en 1988, por encargo de la revista Astrapi , a la producción gráfica de las investigaciones del inspector Bayard. También participó en varios títulos de prensa juvenil, dibujando numerosos juegos, pruebas o historietas históricas, ilustrando novelas o enciclopedias. Schwartz es el encargado de ilustrar Gringos locos con un recital de trazos y líneas precisas orientado a la caricatura, adaptando su estilo a los cánones estéticos de entonces.

 

 

Yann nació en Marsella el 25 de mayo de 1954, este bretón, que ahora vive en Bruselas se sumerge en los cómics como alumno para el periódico Spirou en 1974. Tras una larga trayectoria colabora episódicamente en ciertos clásicos: Marsupilami (7 álbumes), Lucky Luke (3 álbumes), Spirou y Fantasio (5 álbumes) y XIII Mystery (1 álbum). También creó la serie derivada Gastoon (2 volúmenes) y luego Louve (7 volúmenes). Desde 2018, ha sido el guionista de la serie de culto Thorgal .

 

 

Maestros del cómic Franco-Belga

 

 

El color de Fabien Alquier caracteriza, a primera vista, su gusto por el detalle. La soltura en la ambientación de evidentes estridencias da informalidad y frescura a la textura, muy acertada y adecuada en cada secuencia.

 

 

Gringos locos de Schwartz y Yann resucita fragmentos en la historia del noveno arte, es una de sus virtudes primordiales en esta tira, una sucesión de escenas informales que rompen no sólo en lo gráfico, sino también con la historia. Todo ello matizado con romanticismo y con la esperada continuidad de un segundo volumen, que lamentándolo, se cancela por discrepancias con sus herederos.

 

 

Los lectores podrán descubrir en Gringos locos un montón de anécdotas en esta descabellada aventura.

 

Gringos locos es un logro artístico y técnico, situando al lector en un momento histórico, en el la familia de Jijé, Annie y sus cuatro hijos, viajando bajo la protección de Morris y Franquin. Se ven obligados a desviarse a México, sobre un Hudson Commodore y con el dinero muy justo. Las partes de intriga, secuencias de acción y risas encadenadas,  predominan de una manera enceguecedora. Los trazos de Schwartz mas o menos “exagerada”  llevan el relato a una línea de creación de acuerdo con los hechos y el espíritu de lo acontecido, desde luego con su fértil toque personal.

Es reconocible Jijé como promotor de la risa en este fantástico tributo que inunda las hojas de una detallada estética que recorre la faceta anecdótica de la historieta, referenciando una importante etapa del cómic, cuando Jijé le pasó Spirou a Franquin… ¡Parece que todo empieza a partir de ahí!

 

¿Jijé habría creado un western como Jerry Spring, que inspiró a generaciones de autores? ¿Morris habría hecho un mito de Lucky Luke, un western humorístico tan bien apoyado históricamente? ¿Habría americanizado tanto a Spirou Franquin en la década de los 50 para apegarse al sueño americano?

 

 

 

Rica paleta de colores en gringos locos

 

La restitución de material recopilado durante 30 años fue el punto de partida que alimentará a las leyendas, con paciencia y entrevistas de recurrente referencia una y otra vez al truculento viaje, Yann extrajo de ellas un plus de iconicidad y narra parte del camino a California como hilo conductor de la historia. Un elemento fundamental para, de tal manera, pisar el acelerador del humor mezclando lo verdadero y lo inventado, utilizando un delantal como una obra de ficción, para no ensuciar el relato y avisando con ironía, que cualquier parecido con acontecimientos o personajes reales, es fruto de la mera casualidad… en gringos locos

 

 

La edición de Dibbuks se completa con un dossier de entrevistas al guionista y a los descendientes de los protagonistas.

 

 

El viaje de los protagonistas de la BD y los hechos desafortunados son un prefacio y homenaje final en todos los sentidos, la gran implicación de la pareja de autores es excelente, conjugan de una manera ejemplar los personajes y los hace perfectamente reconocibles con el peculiar y distintivo rasgo de humor. Jijé brilla con sus salidas, Franquin inquieto y desgarbado y Morris con su pajarita. Es una propuesta de superficies humanas, con cualidades y defectos, se reconoce perfectamente la mentalidad de la situación y la época.

 

 

 

 

 

No todo es real y emana controversia, pero debemos fijarnos en los personajes de finales de los 40 no al final de sus vidas, Jijé apenas tenia treinta años, Franquin y Morris acababan de cumplir la mayoría de edad prácticamente… Creo que la cita de John Ford, quien abre el álbum… “Cuando la leyenda es más bella que la realidad, imprimamos la leyenda“ , nunca una frase representó mejor una historieta mientras la leyenda… gravita alrededor riendo a carcajadas…

 

Yann y Schwartz dejarán el trabajo inconcluso. En el segundo volumen detallarían el reencuentro con René Goscinny en los Estados Unidos… Pero lamentablemente, parece que será una lectura imposible.


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