Las diabólicas 1955 – Reseña

 

La verdadera fortaleza de la premisa es la trama apretada que desprende un profundo halo de misterio. Otorgando una merecida reputación a Las diabólicas, por establecer el estándar del suspense cinematográfico.

 

Las diabolicas. Septimo y Noveno

 

 

Las Diabólicas” es una obra maestra del cine de suspense y terror. Es una hábil mezcla de intriga y cine psicológico que tiene esa gran virtud, exclusiva de las grandes obras, de atrapar al espectador desde sus primeros momentos y mantenerlo pegado a la pantalla hasta su asombroso desenlace. Es, pues, una película llena de magnetismo y sensualidad, en todos los sentidos. Henri-Georges Clouzot produjo, dirigió y coescribió el guión de este clásico indiscutible del cine francés que se estrenaba un 29 de enero de 1955.

 

Las Diabólicas”, no hace sino confirmar la grandeza, calidad y madurez del cine galo. Jacques Bequer, Robert Bresson, René Clair, Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, Louis Malle, François Truffaut… Sería imposible nombrar a todos. Aunque no me quiero olvidar de ese mago pionero de la fantasía, la imaginación y los sueños convertidos en realidad que fue Georges Méliès. Las obras maestras se suceden sin descanso en el devenir de la producción cinematográfica francesa.

 

Las Diabólicas se basa en la novela títulada She Who Was No More cargada de suspense psicológico originalmente publicada en francés como, Celle qui n’était plus de Pierre Boileau y Thomas Narcejac .

 

Volviendo a la obra que nos ocupa hoy, está basada en la novela “Celle qui n’était plus” de Pierre Boileau y Thomas Narcejac nos sitúa en un modesto colegio de provincias donde el director, el señor Delasalle (Paul Meurisse) convive con su esposa Cristina (Véra Clouzot), al tiempo que mantiene una relación con la señorita Horner (Simone Signoret), una de las profesoras del centro. La tiranía, malos tratos, y despotismo del señor Delasalle, provocarán en las dos mujeres un acercamiento entre ellas con la convicción de que esta situación no puede seguir así…

 

H.G. Clouzot y Véra Clouzot. 1953

 

Boileau y Narcejac son también autores de “d’Entre les Morts”, la novela sobre la que Hitchcock construyó una de sus rotundas obras maestras: Vértigo (De entre los muertos). Hitchcock estuvo detrás de conseguir los derechos de “Celle qui n’était plus” para rodar una película, pero no logró hacerlo. Y Clouzot consiguió con Las diabólicas una obra redonda a la altura de lo mejor que el genio de Alfred Hitchcock logró llevar a la gran pantalla.

 

La Diabólicas

 

Las Diabólicas pronto situaron a Clouzot como el nuevo rey de la intriga y el suspense, lo cual debió de herir en su orgullo a Sir Alfred, que se tomó la revancha estrenando en 1958 la ya citada Vertigo, y un par de años después, Psicosis. Dos obras capitales de su cine. Dos películas inmensas, inabarcables, inagotables, que le devolvieron el trono del mago del suspense.

 

Clouzot, justo después de terminar The Wages of Fear , optó por comprar los derechos, evitando que Alfred Hitchcock hiciera la película. Esta película ayudó a inspirar a Psycho de Hitchcock.

 

Este título ha quedado como un referente y una fuente de inspiración para todo el cine rodado con posterioridad. Y para el que esto escribe, y a falta del visionado de algunas de sus obras, Las Diabólicas, junto a El Salario del Miedo (1953), son la cumbre profesional y creativa de Clouzot. Pero no podemos olvidar otras películas suyas como El Asesino vive en el 21, su folletinesca opera prima donde, a través de un excelente guión nos conducía por una investigación llena de suspense y grandes dosis de humor.

 

El tono cómico y festivo desaparecería de sus siguientes producciones para siempre. El misterio Picasso es otro alarde de innovación y cine adelantado a su tiempo. Un documental rodado en los estudios de Pablo Picasso donde se nos mostraba, gracias a novedosas técnicas cinematográficas como era la técnica y el desarrollo del genial malagueño a la hora de crear sus inmortales pinturas. Un documental sin duda a reivindicar que obtuvo en el Festival de Cannes de 1956 el Premio especial del Jurado.

 

Fotograma de la película.

 

En la cinta, además del ya mencionado talento de Clouzot logrando un ambiente opresivo, inquietante y por momentos irrespirable; donde la tensión se puede cortar con un cuchillo. Destacan igualmente las fantásticas interpretaciones de cuantos componen el reparto. Especialmente de Simone Signoret y Véra Clouzot, a la sazón esposa del director, que contribuyen a transmitir ese halo de misterio, inquietud, nerviosismo y desazón que van alimentando la narrativa esta historia.

 

Para acabar estas someras impresiones, ¿cómo no citar el sorprendente final de esta película? Un final inesperado, sorpresivo y tremebundo. Lógicamente no diré nada más. Solamente que, una vez que todo parece haber concluido, un último y desconcertante giro de guión hace mas redondo y memorable uno de los mejores finales que yo recuerdo, dejando un desenlace abierto y con el pensamiento del espectador lleno de actividad, curiosidad e inquietud al mismo tiempo.

Por favor, sin son amantes del cine, y tienen la suerte de no haber visto aún esta película, les recomiendo absolutamente que lo hagan. Asistirán a una experiencia fílmica que probablemente no olvidarán jamás.

Por último se ruega al público espectador que no se revele el final.


 

 

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