Shanghai Dream. Integral-Reseña Cómic

Shanghai-Dream integral reseña

Shanghai Dream cede voz al cine en una época de marcado regimen político, con trazos impresos de una emoción que planea en una auténtica odisea dotada de momentos claves.

 

 

Berlín 1938 decenas de miles de judíos fueron humillados y deportados. Las leyes antisemitas expropiaban y privaban de derechos a cualquier persona que tuviera tres o cuatro familiares judíos, independiente si se identificaba como tal o pertenecía a la comunidad religiosa. Los nazis anunciaban nuevas leyes que revocarían la ciudadanía, regularían la transferencia de bienes, invalidarían pasaportes y restringirían la libertad de movimiento, debian pagar un alto precio y como simple excusa impedían que los judíos se relacionase racialmente con el pueblo alemán. Pretendían concienciar a las masas alemanas de la lacra que suponía la influencia judía, responsabilizándolos como enemigos dentro de la propia nación.

 

 

Shanghai Dream. Integral reseña
Shanghai Dream. Integral

El explícito odio antisemita de los nazis animó las primeras persecuciones.

 

 

 

 

Shanghai Dream tiene en su haber una serie de rasgos característicos de la opresión nazi que solo se puede explicar en el contexto de los albores de la Segunda Guerra Mundial. Entintada desde la prespectiva del horror; en un periodo de tiempo como hecho de fondo, y con total fidelidad al género contrastado por detalles de tapiz clásico por el séptimo arte. La elegancia formal del trazo es muy accesible y retrata a la perfección el estado de ánimo de la época y el tono de un drama.

 

 

Jorge Miguel capta y sintetiza el espíritu del álbum con la unión de texto e imagen, un dibujo detallado y crítico que añade linealidad del contexto social. El sufrimiento se acaba imponiendo y provocando un ambiente agonizante, el de un Berlín lleno de pancartas con la esvástica y un Shanghai apodado “La Nueva York de Asia” centrado en la costa del mar de la China Oriental. Unos de los pocos paises que acepta judíos sin visado.

 

 

 

Con un fuerte ligazón de contexto histórico Shanghai dream se enmarca en una huida desde Berlín hacia China.

 

 

 

 

 

 

En diferentes páginas vemos todas las herramientas que encierra una promesa de libertad a través de la magia del cine. Con una trama de escenarios Shanghai Dream nos brinda una dupla protagonista: Illo es guionista y Bernard Hersh un director de cine que trabaja en los estudios de la UFA. El sueña con dirigir algún día, el guión de su esposa, un libreto arrinconado por la expresión funesta de la guerra que va adquiriendo cada rincón de los múltiples escenarios. Manejado y apoyado por un perfecto equilibrio de carácter realista, el germen de la guerra y una escalada negativa de malos augurios, a medio camino entre la esperanza y el desaliento precipita la decisión de expatriarse hasta el cese de las persecuciones.

 

 

 

Éxodo 1938 y En memoria de Illo son los títulos que representa el tomo integral.

 

 

 

 

Philippe Thirault nos detalla un relato basado en un hecho real de inalterable identidad alemana. Una historia construida sobre una guerra de exterminio que deja rastro en la ciudad más enigmática y poblada del mundo. Un Shanghai equidistante entre Pekín y Hong Kong. Thirault asienta en tinta arrogante un docudrama migratorio por el contexto político de los años 30. Un destino ocupado por las tropas del Imperio del Sol Naciente, en plena guerra chino-japonesa, pero sin hacer sombra a una historia de amor que explora el camino del exilio.

 

 

 

 

 

 

 

En honor a la estética integrada al cine expresionista que se hizo en la Alemania de Weimar. El cómic hace guiños a Metrópolis, una película muda de 1927 considerada Memoria del Mundo por la Unesco.

 

 

 

 

Shanghai Dream empieza implicándose con el cine como refugio y vínculo argumental, un recurso de dependencia a lo largo de las páginas. Todo un catálogo de planos, encuadres y luces para desplazarse por un itinerario de odio étnico. Testimonios durísimos y desgarradores que perciben el brillo que destella la genialidad “cinematográfica”, suficientemente dinamizada.

Los lápices del ilustrador portugues Jorge Miguel (1963) se sienten cómodos en los trazos que forjan los encuentros y desencuentros de caudaloso aliento histórico; la maestría técnica en los diversos escenarios destaca especialmente por la total fidelidad al encuadre cinéfilo.

 

 

 

 

El uso del color refleja las paletas y textura del universo que deslumbra la historia central con intervalos en blanco y negro para representar el guión de Illo.

 

 

 

 

 

 

 

Shanghai dream es un tomo condensado en 112 páginas de viñetas. Una obra fundamental para preservar esas historias de inclusión humana, propuestas en el éxodo e inspiradas en la supervivencia entre razas y culturas… Un tomo integral de mercado europeo que recopila y edita Ponent Mon, desplegando, una vez más ante el lector ,un título de gran reproducción y diseño que impulsa el cómic a su merecido noveno arte.

 

 

 


También les pueden interesar estos enlaces;

La bestia humana. Jean Renoir – Reseña

Reseña. Mientras dure la guerra.

Yo, René Tardi – Prisionero en Stalag IIB 1-3

Diente de oso. Alain Henriet y Yann – Reseña


 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *