Midsommar de Ari Aster- Reseña
Ari Aster refleja las enfermedades mentales, las relaciones disfuncionales y los traumas familiares.
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Midsommar de Ari Aster desarrolla una fábula de terror psicodélica que desafía el género, visualmente magnífica, cinematografícamente creativa… Arrastrándose en nuestros rincones más oscuros de angustia, anhelo y soledad. Se trata de ansiedad, miedo al abandono.
Midsommar de Ari Aster. 2019. Con Florence Pugh, Jack Reynor, William Jackson Harper, Vilhelm Blomgren, Will Poulter y Ellora Torchia.
No es imprescindible haber visionado The Wicker Man (editada en formatos domésticos como El hombre de Mimbre; Robin Hardy, 1973) para disfrutar con las virtudes de Midsommar Ari Aster perteneciente a la temática «Horror Folk».
No lo es, pero aún así, conviene recalcar que la sombra de aquella producción británica realizada en las postrimerías de la edad dorada del fantástico inglés y protagonizada por uno de sus actores fetiche, Christopher Lee, a quien entusiasmaba la propuesta, planea continuamente sobre la norteamericana Midsommar.
Midsommar de Ari Aster no es una película de misterio o suspenso. Se revela sin pedir disculpas, como si el cineasta no tuviera la intención de ocultarnos nada
Las similitudes resultan obvias. Veamos algunas… La descripción de una comunidad pagana ancestral anclada en el pasado y que se halla en comunión con la naturaleza; rituales de vida, muerte y fertilidad, con el entorno como co-protagonista, que se cobran vidas humanas; la elección de una Reina de Mayo, virgen destinada a coronar las celebraciones; la confrontación entre la secta y quien proviene del exterior, ajeno a lo que allí sucede; y, como cierre, el sacrificio final donde la carne humana viva cae pasto de las llamas.
El director continúa describiendo la película como una fantasía casi perversa de cumplimiento de deseos. Tu ves lo que quieres ver.
Hay quien acusa al guionista y realizador de Midsommar de pretenciosidad alegórica. Existe aquí, es cierto, al igual que en la anterior Hereditary, opera prima de Aster, una voluntad de discurso autoral con trasfondo existencialista. Tanto Hereditary como Midsommar abrazan la extrañeza, lo fantástico, indagando en lo psicológico; vale decir «lo profundo». Ambas prestan gran importancia a la familia.
Midsommar describe la evolución del trauma que supone -para la chica protagonista, Dani (Pugh)- la pérdida de ese vínculo familiar con la muerte de sus progenitores y su hermana. Su fractura psicológica, sus pesadillas, serán superadas a través del proceso de integración en otro núcleo comunitario, el poblado sueco pagano. Al igual que en Saló de Pasolini, la integración en el nuevo entorno supone la salvación para quien se adapta a ese medio alienante.
Allí, Dani ha sido escogida como Reina de Mayo. Su novio ni la quiere ni se atreve a dejarla, aunque respeta su virginidad. Él pasa a ser usado como inseminador de otra virgen, ésta, perteneciente a la aldea sueca.
La película goza de mayor coherencia argumental que Hereditary, aunque se nutre de sensaciones más que de certezas.
Aster impone una armonía geométrica en el dibujo de secuencias apoyada por la enigmática arquitectura local, con cubiertas hundidas en el suelo y graneros escarlata.
La película de cámara, desquiciante en su extrema pulcritud, recurre a la limpieza visual para describir lo que puede mostrarse de una comunidad tan falsamente acogedora como rígida en su fondo y hermética al guardar celosamente el significado y las intenciones de sus costumbres rituales.
Lo macabro, lo malicioso, unido a una ahogada sexualidad, va instalándose progresivamente en la ficción y estallando en sucesivos momentos algidos que culminarán con el final de las jornadas de primavera.
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Gran critica sobre una de las mejores películas de este año
A nuestro compañero Josep Ferran también le gustó, se nota en su gran crítica. Gracias David por tu comentario y gracias Josep por formar parte de la magia que compartimos todo el equipo de 7&9.