El Tesoro de Sierra Madre – Reseña

El Tesoro de sierra madre

El Tesoro de sierra madre

El Tesoro de Sierra Madre está basada en una novela de B. Traven donde las sombras de la ética y las debilidades humanas se acomodan como síntomas de una enfermedad para la que no existe cura.

 

El Tesoro de sierra madre
El Tesoro de sierra madre

 

 

John Huston adaptó a la pantalla y dirigió una historia de tres vagabundos protagonizados por Humphrey Bogart (Dobbs), Walter Huston (Howard) y Tim Holt (Curtin) titulada El Tesoro de Sierra Madre. Un trío de perdedores que desesperados deciden buscar oro, la cinta esta magníficamente retratada combinando entretenimiento, aventura y acción de manera perfecta. Reflejando con gran acierto el ambiente de pobreza, el peso de la ambición y los deseos primarios nacidos del trato social, la diéresis y el antagonismo entre ellos; se descubre la verdadera cara que refleja el fermento del dinero.

 

El guión adaptado de una novela con el mismo título, originalmente publicada en alemán (en 1927) que ha estado envuelta en misterio, su autor B. Traven fue un novelista solitario que huía del ojo público, jamás confesó su verdadera identidad. En su testamento dijo haber nacido en Chicago, en 1890 identificado como Red Marut, un pseudónimo de un escritor germano condenado a muerte por sus actividades anarquistas tras la I Guerra Mundial, huyendo de Alemania a México.

Influido por la Revolución mexicana, escribe sus primeras novelas El Tesoro de Sierra Madre transgrede la ética moral y traza una colisión de codicia e instinto de supervivencia en la sombra del monocromo hábilmente fotografiado. El rostro, detalla el arquetipo de género y resalta las duras expresiones entre los interludios de suspense adaptado a la corrosiva química de prospección en el desierto, a la umbría de la solapada corriente subterránea de la Gran Depresión, se hace lo que sea por sobrevivir.

 

Obtuvo tres Oscar en 1948: Mejor director, mejor actor secundario (Walter Huston) y mejor guión.

 

Bogart interpreta a un vagabundo llamado Fred C. Dodd, que busca trabajo igual que Bob Curtin, sin mucha fortuna. Howard los convence con consejos prácticos de como encontrar oro. Huston da forma a un drama realmente brillante, la moral de El Tesoro de Sierra Madre está configurada entre Dobbs y Curtin. Una comunicación directa entre los pensamientos y acciones, en un mundo donde los acuerdos pueden distinguirse para todos lo que representa la desconfianza entre nosotros, los tres llegaron a dudar uno de los otros.

 

Fotograma de El Tesoro de Sierra Madre
Fotograma de El Tesoro de Sierra Madre

 

La acción tiene lugar en Tampico (México) entre febrero y diciembre de 1925. Huston se obstinó en filmar en el duro terreno montañoso, insistía en la importancia de imprimir a las escenas: el desierto agreste y rocoso poblado de alimañas y cactus. Reflejaba ese fatalismo que impregna un entorno donde la barrera de la naturaleza y los bandidos mejicanos nos hacen masticar el polvo. Transcienden las miserias y fatigas ante la soledad, el trabajo duro y el peligro involucrado en un terreno inexplorado de necesaria continuidad ante el preciado metal.

 

Y nos preguntamos, ¿cuáles son los fragmentos de El Tesoro de Sierra Madre, las astillas de ese todo, que nos pertenece por derecho? ¿Qué porción del universo fue nuestro mientras existió la camaradería bañada en oro?

 

El naufragio de humanidad manifiesto en el personaje interpretado magistralmente por Bogart en El Tesoro de Sierra Madre cohesiona con el maravilloso conjunto final, acentuado y amenizado por la batuta de Max Steiner, considerado como el padre del sinfonismo clásico estadounidense. La cuarta película de Huston y tercera con Humphrey Bogart retrata la perspectiva de destrucción impregnado de realismo despiadado desde el máximo angular que ocupe el encuadre expuesto al paisaje.

 

El cine le debe a Griffith haber dejado de ser teatro filmado y atracción de feria, para constituirse como expresión autónoma. El director Huston sacrifica la profundidad por el realismo en detalles y un compromiso intransigente con la realidad, en una mezcla disciplinar que bebe de la interpretación de nuestra simbología espiritual que es el psicoanálisis.

 

Dobbs está seguro de que nunca le sucederá a él, porque nunca ha tenido nada, nunca se enfrentó a la tentación, y cuando cae ya es muy tarde.

 

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