Her, Spike Jonze – Reseña Cine

Her, Spike Jonze. El corazón no es como una caja que se llena. Crece en tamaño mientras más amas.

 

Her de Spike Jonze, es una película sorprendente. Una de esas obras a las que uno “enfrenta” su visión sin demasiadas esperanzas, tal vez por una innecesaria carga de prejuicio, y de las que, una vez concluida su visión, queda agradablemente reconfortado. Felizmente satisfecho e inquietantemente preocupado. Y a la vez, colmado de una esperanza sincera. Spike Jonze nos lanza en Her toda una serie de preguntas, dilemas y reflexiones. Pero también nos regala la respuesta. Al menos yo la tomo como tal.

 

Her de Spike Jonze
Her de Spike Jonze.

 

Creo  que todo el que se enamora es un raro. Hacerlo es una locura, es como una forma de locura socialmente aceptable.

 

Theodore (soberbio Joaquin Phoenix) es un hombre que trabaja en una empresa escribiendo cartas para terceras personas. De carácter más bien solitario, está en proceso de divorcio y su existencia es gris y monótona. Un día descubre la publicidad de un nuevo sistema operativo basado en la inteligencia artificial, que está diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario, y decide comprarlo. Theodore iniciará una relación romántica con Samantha (Scarlett Johansson), la voz femenina de este sistema operativo…

 

 

¿Qué es el amor? ¿Un sentimiento? ¿Una quimera? ¿Algo pasajero? ¿O acaso es aquello que nos hace felices y que enciende nuestro corazón, sin importar su procedencia? Her, Spike Jonze nos sitúa en un futuro relativamente cercano. Quizás demasiado cercano. En una sociedad donde la soledad está en un primer plano. Una sociedad absolutamente informatizada. Plenamente conectada. Y a pesar de ello, una sociedad infeliz. Son tremendamente significativos los personajes que pueblan esta película. Se nos muestran aislados, distantes, apesadumbrados. A pesar de que persiguen el amor, de que buscan la felicidad. Aunque quizás en el lugar equivocado… En lo que pareciera un contraste con esta oscura realidad, Her nos presenta una estética arquitectónica y decorativa llena de colorido, de luz y de reflejos. Como si se pretendiera dar luz y color a una monotonía insignificante e intrascendente.

 

 

Spike Jonze , además de dirigir la película la escribió, alzándose merecidamente con el Oscar en su categoría de Mejor guión original. Un guión bellísimo, etéreo y sensible, que no sensiblero. Joaquin Phoenix realiza una interpretación conmovedora, perfectamente creíble de su personaje, y soporta mediante su magnífica actuación, todo el peso narrativo de Her. Una narrativa equilibrada, que va acumulando momentos y situaciones que conducen al espectador por un universo raramente transitado por el cine, convirtiendo la visión de esta película en una suerte de experiencia cinematográfica inusual de la que no deseamos escapar. A Scarlett Johansson, no la vemos en pantalla. Ni falta que hace. Ahí queda su voz con la que perfila su personaje, del que es fácil llegar a enamorarse. Para ello, claro, tenemos que prescindir de la versión doblada

Siento que algo cambio en mí y que ya no hay vuelta atrás. Tú me hiciste despertar.

 

Esta alegoría del amor que es Her, Spike Jonze nos enfrenta a nosotros mismos. Nos condiciona a cuestionarnos nuestro sentido del amor. ¿De quién nos enamoramos? ¿O de qué? ¿Importa eso mucho? Her hace una defensa cerrada a escuchar a nuestro corazón.

 

Es lo verdaderamente trascendental. Nos llama a dejarnos llevar por nuestras pasiones. Y hablando de pasiones, que gran momento se nos regala con el primer encuentro íntimo entre Theodore y Samantha y ese fundido a negro… Verdaderamente, nos encontramos ante una gran película romántica. Una propuesta original, valiente y que logra conectar con nuestros sentimientos. Repleta de líneas de guion absorbentes, bellísimas y seductoras. En un futuro extrañamente conocido, donde la tecnología nos sustituye en gran medida. Un futuro de extrema conexión digital donde las relaciones humanas van cediendo ante el imparable avance informático ¿Acaso no estamos ya en ese futuro?

 

Theodore remedia su soledad con Samantha, un sistema operativo. Y con él vive una profunda relación sentimental que acaba siendo extremadamente real, mágica y dolorosa. Pero, ¿no sería más fácil abrir nuestros ojos y nuestro corazón a aquello que nos rodea?

 

Her es sin duda, una película compleja e hipnótica que recomiendo a todos aquellos lectores que gusten del cine que despierta sentimientos. Del tipo que sean. Transcurridas un par de horas, uno acaba con los ojos humedecidos, la mente abierta y el corazón dispuesto para amar y ser amado. Y mientras estoy terminando de garabatear estas pocas líneas, me doy cuenta de lo mucho que me ha gustado esta melancólica historia de amor. Hacía mucho tiempo que no veía una propuesta diferente y de calidad en la pantalla. Apago el ordenador, enciendo el televisor y me dispongo de nuevo a entregarme a un romanticismo futurista y transgresor que me deja la percepción de un romanticismo tan válido como el de un Breve encuentro (David Lean, 1945) o un Tu y yo (Leo McCarey, 1957).

 


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