Cómic Europeo. Durango de Swolfs – Integrales

Durango Integrales

Durango Integrales

El cómic europeo ha dibujado títulos tan significativos como Durango de Ives Swolfs.

 

Comenzó en la década de los ochenta como una serie clásica, prestada de referencias cinematográficas. Dominada totalmente de bases estilísticas y argumentales de un género muy manido.

 

Durango sentó las bases de todos los tópicos del lejano oeste. Así como, Blueberry y Comanche bebía del cine de Ford a Durango se le nota Sergio Leone, Lee Van Cleef y Eastwood… Swolf adopta todos los tributos del spaghetti-western para su obra, personajes brutales y  sucios, con el fin vital de venganza.

 

Yermo Ediciones recopila en tomos integrales esta maravillosa serie, llena de clichés que el viejo oeste asentó para el noveno arte.

 

Con una nítida contraposición al moralismo de los clásicos, la serie no escatima en escrúpulos, la violencia caprichosa del villano nos regala personajes malvados y caciques ambiciosos sin ningún remilgo, ambientados en amplios paisajes nevados o desérticos. La soberbia silueta de un solitario Durango, un vaquero poco dado a la violencia pero dominado por las injusticias o la crueldad, destapa el verdadero brazo armado al servicio del personaje, obligando a la viñeta de atributos característicos que desarrolla una figura de consumo, con huellas de Corbucci en El gran silencio, 1967 y resaltado por el sabio trazo que domina el lápiz del autor. Todos los ingredientes se dan cita en los rasgos de los personajes, en el escenario el encuadre y guión estan bien estructurados.

Los colores son bastante monótonos, totalmente mate y muy pluradizado con el género occidental.

 

Nuestro protagonista inicia su leyenda con un marcado carácter taciturno y muy frío, recodándonos a Jean-Louis Trintingnant o Clint Eastwood.  Un personaje duro y antipático, apodado “el pacificador” que sólo mata en defensa propia redescubriéndonos el oeste americano y sus llanuras trilladas de relatos estilísticos en la pequeña y tranquila ciudad de Hanckok o las llanuras de Wyoming, Flanqueando el mito tan venerado como el pistolero que atrae un escenario de tiroteos en el polvoriento FarWest, adquiriendo protagonismo el famoso Mauser C96, el arma con el que reducirá considerablemente el número de granujas en cada página.

 

Swolf ha logrado una calidad medida a lo largo del tiempo.

 

El trazo en las ilustraciones de Swolf reproduce a la perfección la época y la atmósfera; los espacios áridos se engrasan a la perfección con el guión de créditos iniciales, todos ellos muy cinematográficos. En continua expansión de la leyenda, la saga aborda historias de fronteras a un ritmo muy rápido. Evolucionando el dibujo a una línea más compleja, a pesar de la inexpresión facial de los personajes; pero dotados con la fuerte personalidad, dinamitada de coraje y de suficiente suciedad como para repartir cadáveres a lo largo de los años.

 

Swolf tiene la capacidad de elegir, historias buenas, y transformarlas en una novela gráfica muy efectiva, a pesar del uso de las mismas recetas en el recurrente género.

… cuando la pólvora habla, la nieve y el polvo del desierto se tiñen de sangre.


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