Buñuel en el laberinto de las tortugas – Reseña

Portada de la reseña Buñuel en el laberinto de las tortugas en SéptimoyNoveno.

 

Luis Buñuel se enfrentó a las opciones que el mundo le planteaba mientras se tambaleaban en él los pilares de la religión. Buñuel en el laberinto de las tortugas dio rienda suelta al análisis en una perfecta recreación de los personajes.

 

En 1932 en una región remota de España Luis Buñuel, inspirado en“Las Jurdes en el siglo XVIII: Pinceladas geográficas y etnográficas” Lope de Vega describe a los batuecos o hurdanos como un pueblo que había vivido de espaldas al resto de la Península y se lanza a ofrecernos una descripción geográfica con unas apreciaciones de sus vivencias por las serranías jurdanas. Interesado en el análisis y la crítica de la sociedad decide filmar un documental con su amigo el anarquista y escultor Ramon Acin. Viajando por repartidas aldeas aisladas y hambrunas, con una fuerte endogamia con el propio resultado de un número desproporcionado de discapacidad mental. La crónica de la cinta es “Las Hurdes, tierra sin pan”.

 

Distintas secuencias de la película
Distintos fotogramas de la película.

 

Un Buñuel asociado con el surrealismo y la religión y viciosamente recreado en la estética de una generación histórica, promulga el estudio de las mentalidades y cómo éstas, con arreglo a sus valores y educación, entienden el mundo. En el cine de Buñuel son recurrentes determinados temas, simbolismos y transferencias transcendiendo lo que de su obra se desprende. Acin y Buñuel se embarcan y reman a través del cine de animación en una película (adaptada al cómic homónimo de Fermín Solís) de delirio poético y extrema sensibilidad traspasándonos de manera fascinante, en el cómo hizo uno de sus primeros celuloides.

 

Buñuel utilizó el cine como medio para diseccionar la realidad y sacar a la luz los problemas de la sociedad con una mirada plural al mundo.

 

Después de su escandalosa “Edad del Oro”, donde describe una forma de vivir el amor trasteado por un exagerado Buñuel y Dalí provocando reacciones radicales. Es el riesgo de hacer una obra personal. Dicha película le cierra las puertas y no logra financiar sus proyectos. Un golpe de suerte apoya incondicionalmente el retrato de un cineasta en un documental asociado a un trabajo de campo. Buñuel en el laberinto de las tortugas, dirigida por Salvador Simó Busom, narra la desolada situación con negativos de animación dirigidos para adultos, devolviéndonos una y otra vez, una equilibrada lucha entre la realidad y la ficción dando rienda suelta al pensamiento y el diálogo interdisciplinar.

 

Imagen de la película
Imagen de la película

 

 

 

A Buñuel se le atribuye la fundación del primer cineclub universitario de España en 1920.

 

 

La nitidez de los dibujos combinada con momentos reales del documental que funciona a la perfección con un guión ajustado, no sólo biográficamente, la cinta es una fuente de inspiración en la fina pluma de la caricatura de un personaje en una lucha constante por superar sus miedos. Su infancia, a través de sus sueños, los orígenes de sus ansiedades y placeres envueltos en una bella banda sonora compuesta por Arturo Cardelus que llena de vida cada secuencia y de tensión sus pesadillas.

 

La traza del dibujo nos detalla un período entre 1930 y 1933, donde a menudo la animación se paralela con las imágenes reales de 1931. La suavidad del bosquejo y la abundancia de colores, contrasta con el blanco y negro de las imágenes que nos cuenta la historia del cine. La emoción se suma a la belleza del dibujo acercándonos al genio más humano. Una excelente manera de acercarse a la imagen de Luis Buñuel, así como una forma de ahondar más en la vida y obra del director. Les aseguro que es cine imprescindible

 

 

 

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