Amanecer. F.W. Murnau-Reseña

Amanecer. F.W. Murnau firma un monumento al cine, un ejemplo de virtuosismo cinematográfico con la aparente simplicidad de lo figurativo, lo imaginativo y lo real.

 

F. W. Murnau
Amanecer. F. W. Murnau

¡Qué pena señor Murnau que nos dejara de una manera tan prematura! Estoy convencido de que en su mente rondaban multitud de proyectos e innovadores avances cinematográficos que no pudieron llevarse a cabo. Aquel fatídico 11 de marzo de 1931, un accidente automovilístico le privo a usted de la vida, y al mundo del cine de uno de los mayores talentos de todos los tiempos. Si viera como ha cambiado el cine desde entonces… Y no precisamente a mejor, en mi humilde opinión.

 

Acabo de volver a ver una de sus obras maestras, Amanecer (Sunrise: A song of two humans, 1927) y me sigue pareciendo una película prodigiosa. Una cumbre indiscutible del cine de todos los tiempos. Le cuento que vivimos en una época dominada por la imagen y el sonido.

 

En 1927, el director alemán F.W. Murnau reescribió el amor en imágenes.

 

 

Amanecer. F.W. Murnau, las líneas de diálogos, la narrativa oral y la dialéctica, incipientes en el séptimo arte mientras usted rodaba su película, han sido desnaturalizadas y se utilizan como un simple gancho para atraer la atención de los espectadores, con fines, la mayor de las veces, alejados del arte en sí mismo.

 

 

La vacuidad, lo efímero e intrascendente y el artificio saturan nuestras pupilas a cualquier momento y en cualquier lugar. Cada vez se nos ofrecen menos palabras y menos letras y mayor cantidad de imágenes y sonido. Cualquier mensaje se minimiza y se tergiversa.

 

Y todo ello está derivando en la desaparición paulatina de nuestro pensamiento crítico, nuestros gustos y, me atrevo a decir, que hasta nuestros sentimientos. Nos encontramos en medio de la cultura del exhibicionismo visual, donde conceptos como la insinuación, la elipsis, la sugerencia o el fuera de campo están en desuso, atrofiando nuestras ideas y nuestra imaginación.

 

-No me creo capaz de expresarme con la suficiente claridad para que se pueda hacer una idea de lo que le estoy contando señor Murnau.

Lo cierto es que, fíjese que paradoja, corren tiempos en los que somos esclavos de la imagen, cuando en otros momentos, la imagen nos hizo libres. Por eso, más que nunca se agradece ver una película como Amanecer, que es la pureza, la renovación, y lo auténtico. El contrapunto visual a esta “dictadura de la imagen” de la que le hablo.

Amanecer. F.W. Murnau es arte inmortal, una portentosa película absolutamente sencilla y universal.

 

Subtitulada como “Una canción de dos seres humanos”, Amanecer fue la primera película de su corta etapa americana. Es una verdadera lástima que esta colosal obra fuera en su estreno un absoluto fracaso comercial. Los profesionales del cine, si acertaron en esta ocasión a ver la grandeza de su talento.

 

En la primera ceremonia de entrega de los Premios de la Academia (aún no se conocían como Oscars), que tuvo lugar en mayo de 1929 al objeto de reconocer los logros cinematográficos de los años 1927 y 1928, Amanecer fue seleccionada para optar al premio en cuatro categorías, de las que finalmente obtuvo tres: mejor fotografía para Charles Rosher y Karl Struss, mejor actriz para Janet Gaynor y el premio a la “producción artística excepcional” para Fox Film Corporation (esto último equivaldría en la actualidad a la categoría de mejor película) .

Los galardones de Amanecer. F.W. Murnau, supusieron todo un reconocimiento al mérito de su trabajo y su capacidad innovadora.

 

En esta historia, adaptada del cuento “La excursión a Tilsit” de Hermann Sudermann, utilizó usted el por entonces novedoso sistema de sonido Movietone, convirtiendo a Amanecer en uno de los primeros largometrajes de la historia con una banda y efectos sonoros sincronizados. Utilización esta del sonido que llevo a cabo de forma magistral, acentuando los momentos cómicos y dramáticos de una manera altamente efectiva, al tiempo que apoyaba las escenas de mayor carga emocional.

Es una lástima que esta genialidad quedara un tanto eclipsada poco tiempo después por el estreno de El cantor de jazz (The jazz Singer, Alan Crosland, 1927)

Amanecer. F.W. Murnau

La emoción, precisamente, es una de las claves de Amanecer. F. W. Murnau, que usted pergeño con la sabiduría, el conocimiento y la intuición de ese grupo de pioneros al que pertenecía y que eran perfectos conocedores de todos los secretos del séptimo arte. No en vano, fueron ustedes los que consolidaron el cine como la gran manifestación artística que es. Y no me olvido de la pasión, el cariño, y el espíritu de superación y creación que ponían en cada proyecto realizado (o renegado al olvido por las dificultades y contratiempos, que de estos está lleno de ejemplos la creación artística)

 

La emoción, le venía diciendo, es uno de los mayores atributos de Amanecer. Una emoción pura, sincera, que nos deja con el alma extasiada y el corazón encogido. Y es gratificante señor Murnau que, transcurrido prácticamente un siglo desde el estreno de su película, ésta siga manteniendo intacto ese valor de la emoción despertada en los espectadores que la contemplan. Porque ésta es una película contemplativa, que está a contracorriente de las prisas, la premura y la rapidez audiovisual que, ya he intentado explicarle antes, imperan en la narrativa audiovisual en estos momentos.

 

Amanecer. F.W. Murnau es un melodrama tópico pero con enormes dosis de perfecta imaginación.

 

Mi consejo a los amigos a los que recomiendo Amanecer (no es una película para recomendar a cualquiera…), es que se despojen de todo prejuicio (muy frecuentes en nuestros tiempos) y traten de conectar con esta historia sobre la redención, la esperanza y el amor. Estas tres palabras son unos pilares sobre los que brilla esta película con tanta fuerza como esa luna llena bajo la que George O’Brien cae subyugado a la seducción de esa “mujer de la ciudad” (Margaret Livinston) que le altera los sentimientos y hasta la razón. Las imágenes de Janet Gaynor deshecha en lágrimas por la tristeza, amargura y desesperación de estos acontecimientos son, sencillamente, eso que llamamos cine.

Amanecer 7&9
Amanecer F.W. Murnau

Admirado pionero, mientras le escribo esta pequeña misiva, se me echa encima la madrugada. Una de las ventajas de estos tiempos que corren, es la posibilidad de poder ver su película en el salón de casa a la hora que uno quiera y las veces que sean. Por supuesto, sacrificando mucha de la magia que desprende una buena sala de cine, y que es insustituible. Pero esto son cuestiones más bien baladíes que me llevaría demasiado tiempo intentar explicarle. Lo cierto es que quería dejarle por escrito mi enorme admiración por esta joya del séptimo arte que usted dirigió con tanta habilidad. Las palabras se las lleva el aire. Y aún más en estos tiempos…

 

El primer tercio de la película y su parte final despiertan en mi mucho mayor entusiasmo que toda la parte central que, siendo sincero, me gusta bastante menos, pero que entiendo absolutamente necesaria para poder conseguir esa fuerza sentimental tan potente y arrolladora, ese clímax visual y emocional tan seductor que supone la parte final de Amanecer.

 

Amanecer es un icono del cine mudo, con el sello impreso de un creador que obtenía poesía de la imagen.

 

La imagen nocturna de la búsqueda con esos faroles iluminando la oscuridad es, y créame si así se lo digo, de lo más bello y emocionante que yo he visto jamás en una pantalla. En el fondo podemos interpretar esta escena como la búsqueda de nuestra propia dignidad. Una búsqueda de nuestro corazón, de nuestro autentico yo. Todo el mundo merecemos una segunda oportunidad. Sí, eso es lo que nos quiere transmitir su instinto de creador con esta reflexión sobre la tentación, el sufrimiento, la culpabilidad, el arrepentimiento y sobretodo, y como le decía más arriba, sobre la esperanza y el amor.

-Si alguien tiene dudas de lo que es el amor, querido Murnau, lo mejor es que vea esta película.

Amanecer. F.W. Murnau, cada fotograma es una joya.

 

Mientras busco las palabras adecuadas para contarle lo que esta película supone para este humilde cinéfilo, caigo en la cuenta de que pertenece usted a esa legión de europeos que dejaron su tierra y sus raíces para ir hasta Hollywood y dejar allí la huella de un talento excepcional que ayudo a forjar la grandeza del séptimo arte.

 

 

 

Alfred Hitchcock, Ernst Lubitsch, Charles Chaplin, Fritz Lang…. La lista sería interminable. No me gustaría despedir estas breves consideraciones sin decirle que, Amanecer, siempre estará presente en mis mejores recuerdos cinematográficos. En mi opinión, es una de esas escasas películas que tienen la capacidad de hacernos mejores personas. Quiero ser sincero con usted: obras como Amanecer. F. W. Murnau no son precisamente las más populares en estos tiempos de frenético consumismo audiovisual.

 

Pero también le garantizo que siempre contara usted con entusiastas admiradores y seguidores de su filmografía, entre los que me incluyo, dispuestos a defender contracorriente la calidad y vigencia de su cine. Y, sobre todo, esa particular característica cada vez más infrecuente en el cine de estos tiempos que nos ha tocado vivir: la emoción. Y no quiero dejar de citar ese suave perfume poético que baña las mejores escenas de su película.

Amanecer. F.W. Murnau, es una de las últimas película del cine mudo donde se redescubre el romanticismo.

 

Bueno apreciado Friedrich, Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922). Y Tabú (1931), me esperan. Son dos de sus películas más exitosas y que aún no conozco. Quizás, una vez contempladas, me vea en la obligación de volver a escribirle de nuevo. Mientras tanto, reciba estas impresiones mías como un personal y sincero reconocimiento a su figura y a sus películas. Y no olvide, allá donde esté, que su nombre está escrito con letras de oro en la historia del séptimo arte.

 

No le he dicho que incluiría sin dudarlo Amanecer en la lista de mis diez películas mudas preferidas. Y en la de mis veinticinco películas de amor que más me han llegado al corazón.

 


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