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Día de lluvia en Nueva York de Woody Allen – Reseña

Día de lluvia en Nueva York resultará familiar a quienes siguen la filmografía de Woody Allen pues compone un film muy ingenioso, desarrollado en Manhattan, con parejas que gozan y padecen encuentros y desencuentros afectivos.

 

Una joven pareja enamorada de universitarios que se dispone a pasar un fin de semana en Nueva York

Recordé 1917, con su forzado plano secuencia único, mientras visionaba Día de lluvia en Nueva York. En el caso del último opus escrito y realizado por Allen, los planos secuencia son pertinentes y funcionales. No duran en pantalla más tiempo del necesario. Sirven para acompañar en travelling las evoluciones de sus protagonistas y nunca fuerzan los reencuadres pues se ajustan al relato que narran, resultando siempre precisos. Poniendo como ejemplo otro director experimentado, lo mismo podíamos decir sobre los travellings que se deslizan por los pasillos del asilo donde descansa El irlandés, con la diferencia de que el primero de ellos sirve como descripción de un lugar e introducción de un personaje. Scorsese siempre ha movido la cámara con más inventiva y con mayor decisión que Allen. De manera más virtuosista, si así se quiere definir. Introduciendo ideas con su escritura audiovisual, pero nunca resultando gratuito. Allen, en cambio, antepone el diálogo a la imagen. Sus movimientos de cámara y la elección de planos se resuelven de forma más conductista, y pensando en reforzar el plato fuerte de sus filmes, o sea, los diálogos. Tanto en el caso de Scorsese como en el de Allen, ambos son conscientes de que la cámara y el montaje pueden hacerse servir de formas concretas, cada uno a su manera, respetando la integridad de la narrativa, sin anteponer su firma a aquéllo que narran. Allen ha contado aquí, de nuevo, con el soporte de Vittorio Storaro a la fotografía. Lo cual le permite disponer de una envoltura que fortalece su contenido.

 

Día de lluvia en Nueva York de Woody Allen. 2019. Con Timothee Chalamet, Elle Fanning, Selena Gómez, Jude Law, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Diego Luna, Liev Schreiber, Cherry Jones y Will Rogers.

 

Como decimos, Allen incide en la estructura, los temas, el escenario y la puesta en imágenes de títulos pasados. Lo hace desde el dominio perfecto de ese tipo de filmes pero también la comodidad de alguien que se cita a sí mismo. En Día de lluvia en Nueva York tenemos la recurrente localización en su adorada New York, Central Park incluido. Tenemos la pareja de jóvenes, aquí compuesta por Gatsby y la rubia Ashleigh (Chamelet y Fanning) que se deshace paulatinamente con la introducción de nuevos vértices como la morena Shannon (López). El divo, en este caso, neurótico realizador de películas (Schreiver, no bastante valorado gran actor). Personajes secundarios que refuerzan la influencia o complementan a los principales, como el guionista engañado por su mujer, un irreconocible Jude Law. O la estrella cinematográfica latina que seduce a Ashleigh, Francisco Vega, que encarna Diego Luna.

La novedad de Día de lluvia en Nueva York radica en como la ídem influye en la conducta o en el destino de sus criaturas, abocadas a un final tan convencional y esperado como regocijante.

 

Woody Allen y La Gran Manzana

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